Quintín Rivas Landaeta, el hombre de las bicicletas pintorescas
En cada pueblo existen personajes populares que forman parte de su vida cotidiana y se distinguen por sus costumbres, su manera de vestir, su carácter o alguna afición particular. Son personas que, con su presencia y sus ocurrencias, se ganan un lugar entre los habitantes y pasan a formar parte de las historias y anécdotas de la comunidad.
En Las Tejerías, uno de esos personajes fue el señor Quintín Rivas Landaeta, quien se hizo conocido por su pasión por las bicicletas, adornadas con numerosos accesorios que las hacían inconfundibles y que, junto con su particular manera de pasearse por las calles del pueblo, lo convirtieron en una figura popular.
Quintín Rivas Landaeta nació el 31 de octubre de 1935, en la comunidad de Santo Domingo. Sus padres fueron Carlos Vicente Ribas y María Landaeta. Fue el tercero de ocho hermanos y cursó sus estudios primarios en la misma comunidad que lo vio nacer. Posteriormente, se desempeñó como peón en la hacienda Santo Domingo.
En 1958 se mudó a la comunidad de Tinapuey I, para formar un hogar con Esther María Girón. De esta unión nacieron sus hijos José Alberto, Marísabel, Ingris María, Víctor Julio, Beatriz, Magali y Yudersi.
Su pasión por las bicicletas comenzó el 20 de noviembre de 1949, fecha que recuerda con precisión, quizá porque aquel día adquirió la primera bicicleta que despertó su afición. Todavía recordaba cuánto le costó: «Me costó 100 bolívares y la cancelé por cuotas de 5 bolívares semanales».
Se trataba de una bicicleta Rally Ring 28, que conservó durante décadas y utilizaba los domingos para ir al pueblo, parrandear y piropear a las tejerieñas. También tenía otras dos bicicletas más recientes, que empleaba durante los demás días de la semana. En sus años de trabajo, la bicicleta fue igualmente su medio de transporte para trasladarse hasta su lugar de labores.
Lo que distinguía a sus bicicletas no era solamente su antigüedad, sino la cantidad de accesorios que les incorporaba: calcomanías, faros, diferentes tipos de cornetas y toda clase de periquitos. Cada detalle contribuía a darles una apariencia particular, convirtiéndolas en parte inseparable de su personalidad.
Quintín también participó innumerables veces en las carreras de bicicletas que se realizaban en Las Tejerías. Durante la década de 1960, estas competencias tenían lugar en la calle Sucre y, posteriormente, en la Zona Industrial. Una de sus particularidades era que se organizaban apuestas, con cuadros similares a los utilizados en el juego del 5 y 6, además de boletos a ganador y place. En esas jornadas deportivas, el señor Quintín participaba como corredor.
Entre sus otras aficiones destacaba su gusto por el joropo central, género musical del que también disfrutaba como buen bailador.
Era común verlo montado en su bicicleta, recorriendo las calles del pueblo con un atuendo elegante y su inseparable sombrero. Mientras avanzaba, hacía sonar el chicharrero y las cornetas para complacer a quienes se lo pedían. Su presencia no pasaba inadvertida y sus bicicletas, cargadas de accesorios, formaban parte de aquella estampa cotidiana de Las Tejerías.
Quintín Rivas Landaeta falleció el 3 de enero de 2019, dejando en la memoria de quienes lo conocieron la imagen de un hombre que hizo de su afición una característica propia. Su historia forma parte de esos recuerdos populares que ayudan a reconstruir la vida de un pueblo y a reconocer a las personas que, con sus costumbres y singularidades, dejaron su huella en Las Tejerías.
Esta reseña forma parte del esfuerzo de La Puerta de Aragua por preservar y compartir la historia, las vivencias y los personajes que contribuyeron a darle identidad a nuestra comunidad.
Reseña histórica: Antonio Pestana
www.lapuertadearagua.com
El señor Quintín Rivas Landaeta junto a su bicicleta, una de las características que lo distinguieron como personaje popular de Las Tejerías.
Fotografía: Antonio Pestana, 09/05/2010.
Otra de las bicicletas del señor Quintín Rivas Landaeta: una Pro-Laser 28 de doble tubo, modelo 1988, adquirida al señor Joaquín Sabenca.
Fotografía: Antonio Pestana, 26/05/2010.







