Venancio Rondón, comerciante y presidente de la Junta Comunal de Las Tejerías 1950-1958
La historia de Las Tejerías también ha sido construida por hombres y mujeres que, con trabajo, visión y un profundo sentido de servicio, dedicaron su vida al bienestar de la comunidad. Entre ellos destaca Venancio Rondón, un reconocido comerciante y dirigente comunal que presidió la Junta Comunal de Las Tejerías entre 1950 y 1958, período durante el cual promovió importantes obras que contribuyeron al crecimiento y modernización del pueblo.
Venancio Rondón fue criado por la familia Mier y Terán en el sector El Conde, de la población de El Consejo, estado Aragua. Desde muy joven se familiarizó con las labores propias del entorno donde creció y, al llegar a la adultez, encontró en el comercio su principal ocupación. Recorrió constantemente las comunidades de La Colonia Tovar, Las Peonías, Pie de Cerro y otros poblados cercanos, desarrollando una intensa actividad comercial que le permitió ganar experiencia y forjar relaciones con numerosas familias de la región.
Durante uno de esos viajes ocurrió un episodio que marcaría su vida. Fue asaltado por un delincuente y, al oponer resistencia, recibió una profunda herida en el rostro. En medio del enfrentamiento logró cercenar una mano a su agresor. Como consecuencia del incidente fue detenido y encarcelado. Sin embargo, aquel hecho terminaría convirtiéndose en una oportunidad para su crecimiento personal. Mientras cumplía condena conoció a un dirigente político de la época que también se encontraba privado de libertad, con quien entabló una estrecha amistad. De él aprendió los principios del comercio, la contabilidad y la organización política, conocimientos que más adelante serían determinantes en su vida pública.
Tiempo después, durante una visita a la localidad de Pie de Cerro, conoció a la joven Carmen Crespo, quien se encontraba de vacaciones junto a su madre, doña María Suárez. El encuentro dio origen a una historia de amor que culminó en matrimonio. La pareja se estableció inicialmente en Maracay, donde nacieron sus dos primeros hijos: Aida y Darío.
Con el deseo de construir un mejor porvenir, la familia decidió establecerse en Las Tejerías. Allí doña Carmen abrió un restaurante en la esquina de las calles Miranda y Ayacucho, conocida como Las Cuatro Esquinas, en el lugar donde anteriormente funcionó la bodega de don Pedro. Paralelamente, Venancio instaló un pequeño ventorrillo o kiosco junto a la estación de servicio ubicada frente a la Plaza Bolívar.
Su constancia, responsabilidad y capacidad de trabajo hicieron que le confiaran la administración de la estación de servicio, la cual con el tiempo pasó a ser de su propiedad. Este logro representó un importante avance para la economía familiar y consolidó su prestigio como comerciante. Años más tarde, tras la construcción de la carretera Panamericana, la estación de servicio fue trasladada al sector Los Palmares, donde continúa prestando servicio. Luego del fallecimiento de don Venancio, la administración del negocio pasó a su hija Zafir Rondón y posteriormente a su nieta Iliana, dando continuidad al legado familiar.
En Las Tejerías nacieron sus otros cuatro hijos: Lida, Rigoberto, Misael y Zafir.
Su prestigio como hombre trabajador, honesto y comprometido con el desarrollo de la comunidad hizo que fuera designado presidente de la Junta Comunal de Las Tejerías, responsabilidad que ejerció entre 1950 y 1958. Durante esos ocho años impulsó importantes obras para el beneficio de la población, entre ellas la construcción de las aceras de las calles del pueblo, la ejecución del primer acueducto desde el sector conocido como El Béisbol y la construcción de la Plaza Mariño, contribuyendo significativamente al proceso de modernización de Las Tejerías.
Además, formó parte de un grupo de vecinos que promovía iniciativas para el desarrollo de la localidad. Entre sus aportes destaca la organización de una colecta destinada a adquirir el busto del Libertador Simón Bolívar, obra del reconocido escultor venezolano Lorenzo González. El monumento fue instalado originalmente en la Plaza Bolívar y, años después, fue reubicado a un costado de la sede de la Alcaldía, luego de que en la plaza se colocara una escultura pedestre del Libertador.
Más allá de sus actividades comerciales y comunitarias, Venancio Rondón era un hombre interesado en la lectura. Entre sus publicaciones favoritas se encontraban las revistas Morrocoy Azul y La Esfera, medios de amplia circulación en la Venezuela de su época.
Don Venancio Rondón falleció el 20 de julio de 1967, dejando el recuerdo de un ciudadano ejemplar, cuyo trabajo, liderazgo y vocación de servicio contribuyeron al desarrollo de Las Tejerías. Su legado permanece en las obras que ayudó a impulsar, en la empresa familiar que consolidó y en la memoria colectiva de un pueblo que reconoce en él a uno de los hombres que dedicó buena parte de su vida al progreso de la comunidad.
Reseña histórica: Antonio Pestana
Datos aportados por: Donato Giannattasio
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Venancio Rondón, presidente de la Junta Comunal de Las Tejerías entre 1950 y 1958.
Fotografía: Zafir Rondón





