La Maestra Dora Torrealba, destacada educadora de Las Tejerías y ejemplo de vocación y servicio

La Maestra Dora Torrealba

Hablar de Aura Dora Torrealba, conocida por muchos como la Maestra Dora Torrealba y por otros como la Señorita Dora, es recordar a una mujer cuya vida estuvo dedicada a la educación, a la fe y al servicio de los demás. Aunque nació en Caracas el 17 de julio de 1931, fue criada en Las Tejerías, donde vivió toda su vida y donde dejó una profunda huella en varias generaciones.

Sus primeros pasos en el mundo de la enseñanza los dio en la Escuela Rafael María Carabaño, donde comenzó a ejercer como maestra en 1949. Consciente de la importancia de continuar su preparación profesional, estudió en el Instituto de Mejoramiento Profesional de Maracay, al que asistía los sábados y durante los períodos vacacionales. Durante cinco años combinó su formación académica con su labor docente, hasta egresar como maestra de Educación Primaria, formando parte de la segunda cohorte de dicha institución.

Una etapa fundamental de su trayectoria estuvo vinculada al Grupo Escolar Estadal Jacob Pérez Carballo, cuyas labores docentes se iniciaron formalmente el 11 de enero de 1957, bajo la dirección del profesor Antonio Peralta y la subdirección del profesor Antonio José Parra. Dora Torrealba formó parte de aquel primer cuerpo docente, junto a Ligia María Álvarez, Josefina Álvarez de Cabrera, Josefina Durán de Chapellín, Aura de Paredes, Rosa López de Díaz, Rosalinda Albarán de Díaz, Ramona Pinto y Gladys Vargas. De esta manera, fue protagonista de una etapa fundamental en el desarrollo de la educación de Las Tejerías, contribuyendo desde sus comienzos a la formación de los niños y jóvenes de la comunidad.

Sus colegas la recuerdan como una verdadera “maestra de maestros”, pues además de cumplir con su labor docente siempre estaba dispuesta a ayudar y orientar a sus compañeros. Colaboraba en la elaboración de estadísticas, informes y otras labores relacionadas con el trabajo educativo, convirtiéndose en un apoyo permanente para quienes compartían con ella la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones.

También ejerció como docente en la Escuela Nocturna Tulio Febres Cordero, posteriormente denominada Miguel José Sanz, dedicada a la educación de adultos y que funcionaba en la misma sede del Grupo Escolar Jacob Pérez Carballo. Su vocación de servicio y su preocupación por la formación de los jóvenes la llevaron a brindar apoyo a aquellos estudiantes que necesitaban mayor atención para avanzar en sus estudios. Tenía especial dedicación hacia los niños que se atrasaban en su aprendizaje, a quienes ofrecía más tiempo, paciencia y atención para ayudarlos a superar sus dificultades.

Pero la historia de Dora Torrealba va mucho más allá de su trayectoria como educadora. Quienes tuvieron la oportunidad de conocerla personalmente la recuerdan como una mujer humilde, sencilla, muy atenta y de gran corazón, siempre dispuesta a ayudar a su prójimo. Su generosidad se manifestaba de muchas maneras y ayudaba a quienes acudían a ella, incluso colaborando con medicamentos y útiles escolares cuando estaban a su alcance.

En su vida familiar también fue una mujer ejemplar. Fue una excelente hija, siempre pendiente de su madre, Catalina; una hermana abnegada y una tía muy querida por todos sus sobrinos. También fue madrina y una persona siempre dispuesta a brindar apoyo, cariño y solidaridad a sus familiares y a quienes formaban parte de su entorno.

Dora fue además una mujer de profunda fe religiosa. Durante muchos años estuvo vinculada a la Iglesia Nuestra Señora del Carmen de Las Tejerías, donde participaba activamente en las actividades y festividades religiosas y dedicaba especial atención a la formación de los niños, a quienes impartía catecismo. De esta manera, continuó desarrollando una vocación que estuvo presente a lo largo de su vida: enseñar, orientar y formar, esta vez desde la fe y el servicio a la comunidad.

La huella que dejó como educadora trascendió también fuera de Las Tejerías. Su colega y compañero de trabajo, Juan Gorrochotegui, fundó en Paya una institución educativa que llevó su nombre, Aura Dora Torrealba. Asimismo, en La Victoria funcionó un preescolar que recibió igualmente su nombre, como reconocimiento a su trayectoria y dedicación a la educación.

En Las Tejerías, su memoria también quedó vinculada al reconocimiento de quienes continúan la noble labor de enseñar. En su honor fue creada la Orden Dora Torrealba, destinada a reconocer el trabajo y la trayectoria de docentes destacados. De esta manera, su nombre quedó ligado a la educación y al reconocimiento de quienes hacen de la enseñanza una verdadera vocación de servicio.

Aura Dora Torrealba falleció el 31 de agosto de 1988 en Caracas, a consecuencia de una enfermedad. Tenía 57 años. Con su partida desaparecía físicamente una mujer que había dedicado buena parte de su existencia a enseñar, ayudar y servir, pero su recuerdo permaneció vivo entre sus familiares, amigos, compañeros de trabajo, antiguos alumnos y entre todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerla.

Hoy, al recordar a la Maestra Dora Torrealba, recordamos a una mujer que nació en Caracas, pero que fue criada y vivió toda su vida en Las Tejerías, pueblo que fue su hogar y al que entregó sus mejores años. Fue maestra dentro y fuera del aula; compañera solidaria, hija dedicada, hermana abnegada, tía cariñosa y mujer de profunda fe. Su vida estuvo marcada por una constante disposición a ayudar a los demás.

Su legado permanece en las generaciones que ayudó a formar, en los docentes que compartieron con ella la noble tarea de enseñar y, sobre todo, en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de conocerla. Porque hay maestros cuya enseñanza termina cuando concluye una clase, y hay otros cuya verdadera lección permanece para siempre. La Maestra Dora Torrealba pertenece a estos últimos.

Reseña histórica: Antonio Pestana
www.lapuertadearagua.com

La Maestra Dora Torrealba junto a la maestra Josefa Ramona Durán de Chapellín

En esta fotografía vemos a la Maestra Dora Torrealba, junto a su izquierda, la maestra Josefa Ramona Durán de Chapellín.
Fotografía: Luisa Liendo

La Maestra Dora Torrealba durante una entrega de diplomas de graduación del Grupo Escolar Jacob Pérez Carballo

La Maestra Dora Torrealba durante una entrega de diplomas en la graduación del Grupo Escolar Jacob Pérez Carballo.
Fotografía: Laurenis Cabrera.

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1 Comentario
Donato Giannattasio
Donato Giannattasio
10 de septiembre de 2026 1:44 PM

Justo homenaje a una de las maestras más abnegadas y con vocación de servicio, El Dr. Raúl Torrealba en su croniquilla de Las Tejerías la identifica como el cerebrito del salón, de la Escuela Rafael María Carabaño en la cual ambos estudiaban. En una ocasión me pidió que la acompañara al sector el Beisból a visitar un representante de uno de sus alumnos ya que tenía 3 días sin asistir a clases, Lo curioso es que el niño había engañado a su mamá diciendo que no había clases, nos despedimos con la recomendación que no le pegara..