La Cruz de Las Tejerías
La Cruz de Las Tejerías

La Cruz de Las Tejerías

En el cerro ubicado al lado este de Las Tejerías se levanta la Cruz de Mayo, uno de los símbolos religiosos y culturales más significativos del municipio. Su origen está ligado a la devoción del señor Teodoro Hernández, hoy fallecido, quien desde temprana edad cultivó un profundo respeto por la cruz, inspirado por las tradiciones familiares y comunitarias.

Desde niño participó en los velorios de Cruz de Mayo, una costumbre muy arraigada en Las Tejerías y celebrada cada 3 de mayo. Su madre, María Magdalena Hernández, le pedía que cortara trozos de madera para estos actos, sembrando en él una fe sencilla que con el paso del tiempo se transformó en un compromiso duradero.

Ya en su adultez, mientras trabajaba como colector en una línea de transporte público, recorrió con frecuencia ciudades como Maracay, Valencia y Puerto Cabello. En esos viajes observó que muchos pueblos contaban con una cruz visible desde lo alto de un cerro, lo que despertó en él la idea de levantar una en el cerro de Guaremal, como símbolo de protección y fe para Las Tejerías.

Con ese propósito adquirió dos maderos en un aserradero de La Victoria: uno de seis metros de largo para el cuerpo principal de la cruz y otro de tres metros para los brazos. Para dar forma a la estructura contó con la colaboración de Rufino Pérez Canónico, Pedro Rondón Becerra, el español Antonio Rodríguez Paredes, un amigo proveniente de Mérida y Sabo, el húngaro, quienes ayudaron a trasladar los maderos hasta la empresa Tebenca, donde se realizaron los trabajos de ensamblaje.

El 1.º de mayo de 1960 la cruz fue subida al cerro y quedó finalmente colocada el 3 de mayo, fecha tradicional de su celebración. Al año siguiente, cuando aún se trataba de la cruz original de madera, se instaló el sistema de alumbrado, permitiendo que iluminara el pueblo durante las noches y se convirtiera en un punto de referencia visible desde distintos sectores.

Poco tiempo después, con la intención de asegurar su permanencia frente al paso del tiempo y las inclemencias del clima, el señor Teodoro Hernández impulsó el reemplazo de la cruz de madera por una cruz de hierro, que es la que se mantiene hasta la actualidad.

A partir de su colocación comenzaron a celebrarse velorios de Cruz en el cerro, con la colaboración de vecinos como Alí Torrealba y el señor Mejía, conocido como Minino, fortaleciendo una tradición de fe, canto y encuentro comunitario. Con el paso del tiempo, el lugar pasó a ser conocido como el Cerro de la Cruz, nombre que conserva hasta hoy.

Actualmente, este cerro es un espacio frecuentado por deportistas, turistas y promeseros que ascienden para cumplir promesas o expresar agradecimiento. Aunque la cruz permanece en pie, su alumbrado se encuentra hoy apagado debido al deterioro del sistema eléctrico y a actos de vandalismo, sin que ello haya disminuido su valor simbólico para la comunidad.

Numerosos testimonios de fe forman parte de la historia de la Cruz, como el del señor José Luis Lorenzo, quien tras sufrir un grave accidente en la conocida curva de la muerte de la Autopista Regional del Centro, denominada así por la gran cantidad de accidentes ocurridos en ese tramo, pidió con fervor a la cruz por su vida y, al recuperarse, cumplió su promesa subiendo hasta su base durante un velorio de Cruz de Mayo.

Así, la Cruz de Mayo continúa siendo un legado espiritual y patrimonial de Las Tejerías. Más que una estructura levantada sobre la montaña, representa la fe de un pueblo y la memoria viva de quienes la erigieron para que siguiera iluminando, aun en silencio, el camino de las generaciones futuras.

La Cruz de Las Tejerías

Fotografía de la Cruz tomada en 1990.
Fotografía: Antonio Pestana

La Cruz de Las Tejerías

Fotografía de la Cruz tomada en 2009.
Fotografía: Antonio Pestana