Un personaje
muy querido de Las Tejerías
Carlucho es uno de esos personajes que forman parte de la vida cotidiana y del corazón de Las Tejerías. Nació el 17 de julio de 1953, en La Victoria, y desde muy joven estuvo ligado al trabajo sencillo y a las calles del pueblo. Es hijo de Paula Quiroz de Ruiz y de Carlos Ruiz, quien en vida se dedicó a la venta de verduras y otros productos en un pequeño puesto ubicado en la Carretera Panamericana, vía Los Teques.
En su juventud, Carlucho también trabajó vendiendo verduras cerca del puente de Quebrada Seca. Era inquieto y muy particular en su forma de ser. Su paso por la escuela fue corto, pero siempre fue una persona despierta, con una manera distinta de entender el mundo.
Durante muchos años vivió solo en un rancho de tablas ubicado en los alrededores del Estadio Municipal. En ese tiempo, bajaba con frecuencia a la Plaza Bolívar, donde se sentaba a tallar madera. De sus manos salieron figuras religiosas, rostros y utensilios como paletas y cucharones, muchos de los cuales aún se conservan en casas del pueblo como recuerdo de su talento.
Carlucho también era conocido por sus relatos llenos de imaginación. Solía mostrar pequeñas piedras que decía eran valiosas y contaba historias sobre minas y tesoros. Con el paso del tiempo, estas historias se convirtieron en anécdotas muy recordadas por quienes conversaron con él.
Hoy, Carlucho vive en el Casco Central de Las Tejerías. Se le reconoce por su caminar tranquilo, su barba y cabello largos, su ropa gastada y, sobre todo, por su carácter amable y respetuoso. Nunca ha sido una persona agresiva; por el contrario, siempre responde con gratitud a quienes se le acercan.
En el pueblo, Carlucho es muy querido y nunca le falta un plato de comida. Hay familias que se encargan de ofrecerle el desayuno, otras el almuerzo o la cena, y siempre aparece alguien que le regala un café o un cigarrillo. Esa solidaridad habla del cariño que la gente siente por él.
Carlucho es más que un personaje popular: es parte de la memoria viva de Las Tejerías, un reflejo de la sencillez, la convivencia y el espíritu solidario que identifica a su gente.
Texto: Antonio Pestana Freitas
www.lapuertadearagua.com








